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martes, 18 de enero de 2011

La radio, mi gran ilusión

Hoy he visto fotos de uno de mis entrevistados de aquel año maravilloso, único. Me ha traído tremendos recuerdos, me ha devuelto sensaciones especiales, difíciles de definir. Ha sido inevitable esbozar una sonrisa ilusionada y sincera, al ver (además de las fotos) los primeros textos que escribí para locutar, las críticas de cine, las noticias, los esquemas de las entrevistas que realicé.


La radio era un mundo aparte, una dimensión alternativa, paralela al mundo real. Sumergirme en el estudio y empezar la locución suponia para mí un baño de frescura y alegría, un intenso sabor a vida, un aroma a emociones imposibes de experimentar con cualquier otra actividad.


Siento una gran nostalgia al plasmar sobre el papel todos estos sentimientos pasados (sí, antes de acabar aquí en la Red, este texto fue manuscrito). Aunque los perciba ahora muy presentes, muy míos.

Echo de menos aquellas horas preparando el programa, riéndome con Angelito, disfrutando de aquel trabajo que nos entusiasmaba a los dos y nos hacía tan felices. Porque, realmente, pocos instantes (por no decir ninguno) me han llenado tanto, profesionalmente hablando, como aquellos que viví.

Y es por eso que he tomado la seria determinación de no rendirme jamás, de luchar por mi sueño: pasar horas y horas frente al micrófono, transmitiendo, informando, opinando, contando. Y que las palabras vuelen a través de las ondas, como vuela mi alegría y mi satisfacción por dejarlas fluir.

Es una de las profesiones más bonitas que existen; para mí, sin duda, la mejor, descubierta totalmente por casualidad (aunque algo ya intuía de niña, cuando hice mis pinitos). Me influya la suerte o no, pienso insistir hasta el final, incluso cuando crea que las fuerzas me abandonan. Debo pelear por lo que sé que quiero.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Un programa interesante

Son las 17.40 horas del 8 de noviembre de 2009. Estoy escuchando la emisora Radio Carcoma, que emite a través de Internet en www.radiocarcoma.com. Iván Gómez y David García, dos amigos de San Blas y Coslada, han comenzado a emitir hoy su programa, cuyo tema principal son los viajes.
Con toda la ilusión y el empeño, se han dedicado toda la semana a pensar cómo lo iban a enfocar y qué información iban a incluir. Han sido unos días dedicados a redactar el guión con las ganas y la emoción que merece un mundo tan rico como el de la radio.
El comienzo de esta primera emisión ha sido un poco confuso. Deduzco que existía un problema con los micrófonos, ya que al principio las voces de ambos se escuchaban entrecortadas o a un volumen demasiado bajo. Luego, todo el programa ha transcurrido con normalidad y fluidez.
Lo que más me ha llamado la atención desde el primer momento ha sido la naturalidad de las dos voces, capaces de transmitir todos los datos con tranquilidad, de una forma clara, directa, sencilla, características propias del periodismo más riguroso, que han sabido plasmar muy bien sin haber hecho locución antes.
Los datos que han aportado han sido curiosos y de interés, con un lenguaje cercano y coloquial. La elección de los temas musicales ha sido acertada, ya que amenizaban mucho el programa y eran útiles para distinguir los distintos bloques de información.
Amo la radio por encima de todo y he sentido envidia sana al escucharles, pues hubiera querido acompañales en su debut. Pero si bien he destacado lo más positivo de su primera intervención radiofónica, también creo justo mencionar algunos detalles menos buenos.
Siempre desde mi punto de vista, creo que durante los primeros treinta minutos, a ambos se les ha sentido apagados; hablaban despacio y entre la intervención de uno y otro, el silencio se hacía demasiado largo. Cuando se emite en radio, es muy importante evitar los silencios, por cortos que sean, y que los distintos colaboradores alternen sus intervenciones lo más rápido posible, con el fin de huir de esos "cortes". Hablar continuadamente garantiza la atención de los oyentes y que éstos no se distraigan.
A su favor añadiré, que no se ha percibido nerviosismo en ningún instante, por parte de ninguno de los dos, y eso que, seguramente, estarían en tensión, ya que es natural tratándose del primer día. De hecho, las voces han ido cogiendo soltura y confianza a medida que avanzaba la emisión.
En definitiva, ha sido un programa ameno y lleno de riqueza informativa y musical. Enhorabuena, chicos. Espero poder unirme a vuestro proyecto en alguna ocasión.