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viernes, 6 de julio de 2012

Hacer una maleta y otras trastadas

Lo peor de irse de viaje es, sin duda, hacer la correspondiente maleta. Da igual que sea para tres días que para dieciocho; la cantidad de objetos necesarios alcanza cifras insospechadas en cualquiera de los casos. Es sorprendente todo lo que podemos guardar en casa, dentro de cajones, estanterías, repisas, rincones abandonados dentro de las habitaciones y, por supuesto, trasteros. Si todo eso lo trasladamos a una maleta, el resultado es inquietante. 

Cuando uno hace una escapada, su equipaje puede pecar de excesivo o de escaso, pero jamás tendrá el contenido ideal. Me ha ocurrido que, por no querer cargar el bolso demasiado, me he llevado camisetas de menos o, lo que es peor, me he olvidado el cepillo de dientes o la colonia. Vale, con el desodorante debería bastarme en casos extremos, pero si no huelo a flores del bosque no me quedo tranquila. Eso, por no mencionar la tragedia que se vislumbraría en caso de olvidarme los bikinis (¿en qué estaría pensando?). 

Por el contrario, cuando me he dejado guiar por la frase "más vale que sobre a que falte", desde luego que me ha sobrado ropa a raudales. Numerosas camisetas y pantalones que ni siquiera he mirado en toda la semana de relax y que pensé que utilizaría (¡no existe tiempo material!). Por no hablar de los artilugios ridículos que no he usado en todo el año y que pretendo ponerme en cuatro días, como pulseras tobilleras, brazaletes, sombras de ojos imposibles (¿realmente existe la de color naranja?) y pintalabios (la última vez que me coloreé los labios fue hace más de dos años). 


Es curioso que siempre tendemos a olvidar en casa lo verdaderamente útil. No conozco a ninguna mujer que se haya olvidado de su rizador de pestañas, pero sí muchas que se han dejado el champú o la pasta de dientes. Se han dado casos de hombres que, llevados por su despiste más profundo, se han marchado sin su ropa interior, pero eso sí, con su periódico bajo el brazo. Todo el mundo sabe que es mucho más importante estar informado en todo momento, tumbado en la hamaca de la piscina, antes que poder cambiarse de calzoncillos. No obstante, esto tiene remedio: siempre se puede recurrir a las bermudas playeras; en situaciones límite, hacen su función. 

A pesar de todo esto, lo peor de hacer una maleta no es, precisamente, la maleta en sí misma. Si todavía nos pudiéramos conformar con llevar un solo bulto a nuestro destino, ya tendríamos el cielo ganado. Sin embargo, al bolso básico siempre tenemos que añadir bolsas, bandoleras, neceseres y otros bártulos de dudosa utilidad, sencillamente porque en la maleta principal no caben, o los hemos incorporado a última hora al equipaje completo. Debo decir a mi favor que, durante años, me las ingenié hábilmente para portar un solo bolso de viaje, de grandes dimensiones, pero único, sin complementos que ocuparan mayor espacio total. Hoy estreno maleta nueva y la cosa ha cambiado. 

Después de esto, solo me falta desear unas felices vacaciones a los que se marchan en los próximos días (o el mes que viene). Y recordaros que no importa que os dejéis la cabeza en casa; lo fundamental es que incluyáis en vuestros equipajes los cargadores del teléfono móvil y de la cámara fotográfica. Su olvido podría arruinaros el viaje. 


domingo, 8 de noviembre de 2009

Un programa interesante

Son las 17.40 horas del 8 de noviembre de 2009. Estoy escuchando la emisora Radio Carcoma, que emite a través de Internet en www.radiocarcoma.com. Iván Gómez y David García, dos amigos de San Blas y Coslada, han comenzado a emitir hoy su programa, cuyo tema principal son los viajes.
Con toda la ilusión y el empeño, se han dedicado toda la semana a pensar cómo lo iban a enfocar y qué información iban a incluir. Han sido unos días dedicados a redactar el guión con las ganas y la emoción que merece un mundo tan rico como el de la radio.
El comienzo de esta primera emisión ha sido un poco confuso. Deduzco que existía un problema con los micrófonos, ya que al principio las voces de ambos se escuchaban entrecortadas o a un volumen demasiado bajo. Luego, todo el programa ha transcurrido con normalidad y fluidez.
Lo que más me ha llamado la atención desde el primer momento ha sido la naturalidad de las dos voces, capaces de transmitir todos los datos con tranquilidad, de una forma clara, directa, sencilla, características propias del periodismo más riguroso, que han sabido plasmar muy bien sin haber hecho locución antes.
Los datos que han aportado han sido curiosos y de interés, con un lenguaje cercano y coloquial. La elección de los temas musicales ha sido acertada, ya que amenizaban mucho el programa y eran útiles para distinguir los distintos bloques de información.
Amo la radio por encima de todo y he sentido envidia sana al escucharles, pues hubiera querido acompañales en su debut. Pero si bien he destacado lo más positivo de su primera intervención radiofónica, también creo justo mencionar algunos detalles menos buenos.
Siempre desde mi punto de vista, creo que durante los primeros treinta minutos, a ambos se les ha sentido apagados; hablaban despacio y entre la intervención de uno y otro, el silencio se hacía demasiado largo. Cuando se emite en radio, es muy importante evitar los silencios, por cortos que sean, y que los distintos colaboradores alternen sus intervenciones lo más rápido posible, con el fin de huir de esos "cortes". Hablar continuadamente garantiza la atención de los oyentes y que éstos no se distraigan.
A su favor añadiré, que no se ha percibido nerviosismo en ningún instante, por parte de ninguno de los dos, y eso que, seguramente, estarían en tensión, ya que es natural tratándose del primer día. De hecho, las voces han ido cogiendo soltura y confianza a medida que avanzaba la emisión.
En definitiva, ha sido un programa ameno y lleno de riqueza informativa y musical. Enhorabuena, chicos. Espero poder unirme a vuestro proyecto en alguna ocasión.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Mágica Venecia

Conocida internacionalmente como la ciudad de los canales, es la capital de la región de Véneto, situada en el nordeste de Italia. 120 pequeñas islas unidas entre sí por unos cuatrocientos puentes forman esta ciudad cuya popularidad la ha envuelto en cierto misterio. Desde tierra firme, se puede llegar hasta ella a través del Puente de la Libertad.

Las inunciaciones en la zona son habituales, debido a la llamada "marea alta", que tiene lugar dos veces al día en primavera y otoño, y que llena de agua la Plaza de San Marcos. Para evitar estas inundaciones, el gobierno italiano pretende llevar a cabo el proyecto Moisés, con el que, en caso de aumentar el nivel del mar, se elevarían unos diques móviles.

Venecia cuenta con 150 canales, que componen una especie de entramado de calles que se inician en el Gran Canal, por donde navegan diversas embarcaciones de todos los tamaños, entre las que destacan las románticas góndolas, muy utilizadas por los turistas y para bodas, funerales y otras ceremonias. En la zona antigua de la ciudad, sólo nos podemos desplazar a pie o en embarcaciones.

El evento más multitudinario del año es, sin duda, el Festival Internacional de Cine de Venecia, que se celebra en el Palazzo del Cinema, y cuyo más importante galardón es el León de Oro. Este acontecimiento cinematográfico logra reunir a los más famosos actores y actrices del mundo y nutre de prestigio a la ya rica ciudad.

Como curiosidades de este lugar, cabe destacar que la región se hunde un centímetro cada año, que se trata de la única ciudad del mundo de cuyo nombre surgió un país, Venezuela (que significa "pequeña Venecia"), y que la ciudad norteamericana de Los Ángeles tiene un distrito llamado Venice, que cuenta con canales y góndolas.