martes, 18 de enero de 2011

La radio, mi gran ilusión

Hoy he visto fotos de uno de mis entrevistados de aquel año maravilloso, único. Me ha traído tremendos recuerdos, me ha devuelto sensaciones especiales, difíciles de definir. Ha sido inevitable esbozar una sonrisa ilusionada y sincera, al ver (además de las fotos) los primeros textos que escribí para locutar, las críticas de cine, las noticias, los esquemas de las entrevistas que realicé.


La radio era un mundo aparte, una dimensión alternativa, paralela al mundo real. Sumergirme en el estudio y empezar la locución suponia para mí un baño de frescura y alegría, un intenso sabor a vida, un aroma a emociones imposibes de experimentar con cualquier otra actividad.


Siento una gran nostalgia al plasmar sobre el papel todos estos sentimientos pasados (sí, antes de acabar aquí en la Red, este texto fue manuscrito). Aunque los perciba ahora muy presentes, muy míos.

Echo de menos aquellas horas preparando el programa, riéndome con Angelito, disfrutando de aquel trabajo que nos entusiasmaba a los dos y nos hacía tan felices. Porque, realmente, pocos instantes (por no decir ninguno) me han llenado tanto, profesionalmente hablando, como aquellos que viví.

Y es por eso que he tomado la seria determinación de no rendirme jamás, de luchar por mi sueño: pasar horas y horas frente al micrófono, transmitiendo, informando, opinando, contando. Y que las palabras vuelen a través de las ondas, como vuela mi alegría y mi satisfacción por dejarlas fluir.

Es una de las profesiones más bonitas que existen; para mí, sin duda, la mejor, descubierta totalmente por casualidad (aunque algo ya intuía de niña, cuando hice mis pinitos). Me influya la suerte o no, pienso insistir hasta el final, incluso cuando crea que las fuerzas me abandonan. Debo pelear por lo que sé que quiero.

lunes, 10 de enero de 2011

Poderosa actividad

Nada como llenarse de energía por medio de la actividad. Cualquier asunto de carácter físico o intelectual es capaz de activar a todo el ser humano, el cuerpo y la mente, en una perfecta combinación de armonía. El hecho de pasarse horas atrapado en el entretenimiento que proporciona la agilidad mental o el esfuerzo al practicar un deporte, implica un aislamiento emocionante del mundo real, de las preocupaciones.


Enmedio de esa vorágine de sensaciones agradables, parece que no existen los problemas, vivimos volando, no nos percatamos del dolor propio y, mucho menos, del ajeno. Flotamos en el aire, sonreímos, solo tienen cabida en nuestro corazón y en nuestro cerebro los pensamientos positivos, la felicidad efímera.

Tan breves son los momentos de paz interior y despreocupación, que es preciso disfrutarlos como si nuestra existencia terminara hoy. Como si fuésemos solo motas de polvo en el ambiente, a punto de descomponerse al recibir un impacto certero de un objeto desconocido. Porque al despertar de nuestros sueños, sufrimos algo semejante: una sacudida en nuestro cuerpo que nos devuelve a la realidad, que nos golpea.


Por eso, nada mejor para superar el dolor, la tragedia o el sufrimiento que olvidarse de ellos, que no dejar ni un solo hueco en nuestro cerebro para esos intrusos oportunistas, que amargan nuestra breve vida, que debió ser concebida únicamente para proporcionar felicidad. Solo así todo lo malo se convertirá en un acontecimiento pasajero, una estúpida anécdota en nuestra agenda, que no merecerá ni ser digna de mención.

sábado, 8 de enero de 2011

Espectadora vital

Son muchas las ilusiones y esperanzas que solemos poner cada vez que comienza un nuevo año. El tiempo pasa deprisa, veloz, no nos da ni un único respiro para poder saborear instantes, sensaciones, pálpitos. Antes no era así. Recuerdo que hasta los dieciocho o veinte años, los segundos parecían minutos, los minutos, horas, las horas, eternidad. Y no porque la vida fuese aburrida o rutinaria, si no porque todo se masticaba lentamente, nos recreábamos en los detalles, en las emociones.

Hoy en día no hay tiempo para nada. A pesar de estar trabajando 9 horas diarias, cuando queremos ser conscientes de ello, ya ha terminado una nueva semana. Y es viernes por la noche. Todas las ganas de salir por ahí a comernos el mundo, de fiesta, con amig@s, de compartir experiencias inolvidables, se desvanecen igual que se fueron acumulando desde el lunes. Y esto sucede porque nos acomodamos.

No hay nada peor en este mundo que conformarse con el transcurrir habitual de los días, con los hechos que nos han tocado vivir a cada uno de nosotros, los seres humanos. Si nos sentamos cada noche frente al sofá y nos limitamos a ver la tele o a navegar por internet, nada cambiará, todo seguirá igual, el mundo continuará girando a nuestro alrededor sin que nos dejemos influir por él. Y eso es triste.

Año nuevo, vida nueva. Todos lo decimos. Pocos comprendemos el verdadero significado y sentido de esa frase. Algunos deciden realmente hacer algo, una auténtica minoría. Son los únicos que se atreven a evolucionar en su vida, a crecer personal y profesionalmente, dejando a un lado los miedos que todos arrastramos desde la infancia. El resto nos tumbamos a observar.

Lo peor no es ser espectador de uno mismo, sino, no tener el suficiente valor de convertirse en actor. Es necesario encender la chispa que nos haga cambiar de opinión, que nos motive, que nos empuje hacia la actividad. Y sólo hay una cosa que tengo absolutamente clara: no quiero ser espectadora nunca más. La cuestión es cuándo y cómo lograrlo. Porque las palabras, solo a veces, son una antesala de los hechos. Y si deseo con fuerza que este año sea memorable y además, conseguir mis sueños y metas, sólo tengo que actuar. Qué sencillo parece.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Pesimismo temporal

Días interminables metida en casa, dejando que los pensamientos de mi cabeza se apoderen de mi voluntad. Permito que las horas pasen sin sobresaltos con el objetivo de que el día acabe.


Estar sola es el peor de los remedios para un ánimo de por sí roto, hundido. Mi innato optimismo a menudo me impide ver el verdadero estado de mis emociones, la frustración de querer y no poder, mi alma dañada por el pasado y el estatismo acumulado. Noches de malos sueños que complementan a la realidad; una realidad pasiva, sin novedades, sin grandes anhelos.


Tantas lágrimas derramadas en el último mes bañaron de desasosiego un momento vital tan duro como cargado de incertidumbre. Y finalmente, ocurió lo que tenía que ocurrir, lo que ninguno queríamos, pero que ya estaba escrito en el destino. Y con ello, unos días de calma, de paz, de reconocimiento de las oportunidades que nos puede brindar la existencia humana, de fuertes deseos de amar y ser amada.


Las satisfacciones carnales, más que nunca, pasan a un segundo plano, casi aborrecidas por la mala utilidad que hice de ellas. Creo que los errores de antaño comienzan a pasarme factura, y me siento vacía, perdida, indecisa, miedosa, herida. Las reflexiones en solitario conducen a este tipo de conclusiones que, afortunadamente, no siempre forman parte de mí.

lunes, 19 de abril de 2010

Perdida en el cielo


He recuperado la inspiración que un día perdí, apenas sin darme cuenta. Hoy todas y cada una de mis sensaciones se convierten en precisas palabras, para saciar mi apetito de expresión y fuerza. Tengo la necesidad de mostrar al mundo lo que ahora siento dentro de mí, quemándome en lo más hondo, llenando todo mi cuerpo, alimentando entera mi alma.

No recuerdo haber percibido roce tan profundo ni temblor tan cálido. Cada mecanismo de mí se activa en un instante y pierdo el control... entonces, todo dolor o frustración se pierde en la lejanía y parece ajeno a mí. Es como si lo negativo se evaporara en el aire o se convirtiera en polvo delante de mis ojos.

Es lo que llaman la magia del amor, que nos cubre con su halo de misterio, que nos hace felices y vulnerables a partes iguales. Porque cuanto más dichoso es uno, más débil se siente. Y más temeroso. Así, existe el temor a abandonarse a uno mismo... el temor a no decir lo que se quiere... el temor al rechazo... y el temor... a amar demasiado. Aunque "cuando se ama, nunca es demasiado", decía una canción.

Siento que quizá, las palabras más hondas y sinceras son las más difíciles de pronunciar: tienen tan intenso significado que me da pena pensar que pueden desvanecerse al fluir de mis labios. Sin embargo, cuando finalmente se dicen, ese dulce sentimiento flota en el aire: ese único amor.

jueves, 18 de marzo de 2010

Sexo para proteger al amor


Título: Tensión sexual no resuelta
Director: Miguel Ángel Lamata
Intérpretes: Miguel Ángel Muñoz, Amaia Salamanca, Norma Ruiz, Fele Martínez, Adam Jezierski, Pilar Rubio.
Género: comedia
Año: 2010


Todos buscamos nuestro lugar en el mundo después de diversas experiencias amorosas. Unos se cansan de vivir siempre en pareja, fieles y monógamos. Otros quedan saturados de una existencia cargada de líos sin compromiso, relaciones efímeras y encuentros de una sola noche.

Esta película muestra muy bien las fases por las que todos pasamos, en función del momento y de nuestra situación personal. Y lo hace con un visión un tanto brutal (muy propia del cine español, por otra parte), pero que no es más que un reflejo de la vida misma, de lo que estamos viviendo hoy en día en nuestra sociedad.

Hoy nadie se calla lo que siente, por muy vulgar que pueda sonar a oídos de los demás (destaco la frase de esta cinta "¿quieres que follemos?"). Y precisamente por eso, esta historia nos hace sentirnos identificados porque la realidad es que, como mínimo, hemos vivido alguna de las situaciones que interpreta este grupo de actores.

Muy buena la interpretación de Adam Jezierski (al que conocemos por su participación en la serie televisiva "Física o química"), que con su talento cómico, hace brotar las mejores carcajadas de la cinta. También, destaca especialmente la expresividad de Norma Ruiz, más guapa que nunca y con una credibilidad que casi traspasa la pantalla.

El uso de los primeros planos contribuye a crear una mayor intensidad en determinadas escenas y permite al espectador concentrarse plenamente en la historia. Momentos muy subidos de tono, imágenes de pura comedia y exageraciones bestiales llenan esta película.

Muy recomendable para descargar tensiones y aprender a relativizar las cosas. No hay que conformarse con la comodidad de una pareja estable o con los rollos sexuales esporádicos. O sí; ya que cada uno elige su propia manera de sentir. Porque si uno no tiene suerte en el amor, siempre hay multitud de nuevas oportunidades a la vuelta de la esquina. Sólo hay que saber dónde buscarlas.

sábado, 6 de marzo de 2010

No quiero estar lejos de ti...

Mi interior tiembla de emoción al recordar esa fragancia mágica que nutre nuestros espacios. No es un aroma cualquiera; es el aura que te rodea, que te hace brillar ante mis sentidos y que atrapa mi existir para hacerme dichosa. No puedo más que mirarte así.

El capricho de templar mi piel con ese delicado contacto atraviesa mi alma y perfora mi subconsciente; casi me quita el aliento. No puedo resistirme.
Derretida como gotas de caramelo, no puedo más que abandonarme a ese instante, a ese rato en que tus ojos me iluminan como estrellas fugaces y transmiten tanto en silencio.

Ese roce piel con piel en medio de la oscuridad me hace enmudecer, porque las palabras son insensatas frente a un hecho tan delicioso.
Quiero volver a sentir tus labios envolviendo los míos y tu calor atrapando mi ser. No se me ocurre más bonita manera de recibir el amanecer.