viernes, 18 de septiembre de 2009

El dulce camino hacia la venganza


La señora de la mafia.
Juan Martorell.
Mr-ediciones, Madrid, 2009, 351 páginas. 17,90 euros.


Si se tuviera que definir la tercera novela de Juan Martorell con una sola palabra, seguramente, ésa sería sencillez. Este profesor de Petrología y más tarde, coeditor de la revista Bridge, ha escrito sólo dos novelas anteriores (Satanael y La máscara maya) y de argumentos muy distintos (la primera tiene como protagonista al diablo y la segunda se centra en la magia y las costumbres mayas).

Así, su falta de experiencia en el campo de la literatura a veces se ve reflejada en La señora de la mafia, su última creación, un thriller en el que asistimos a la evolución como persona y profesional de Laura Di Mato, una mujer inteligente que se convierte en líder de una de las organizaciones mafiosas más importantes de Nueva York, con el objetivo de vengar el asesinato de su hermano.

Desde la primera página, percibimos un lenguaje muy sencillo en párrafos que se leen del tirón. No obstante, parece que ocurre exactamente lo mismo con la protagonista de la historia que con la propia narración: ambas van creciendo a medida que avanza el argumento. Si en un principio la lectura resulta algo vacía por la simpleza general del texto y la poca elaboración de los diálogos entre los personajes, conforme vamos pasando las páginas, el autor parece despertarse de su particular letargo narrativo y nos ofrece un argumento cada vez más intenso y que logra atraparnos. Llega un punto en que es imposible despegar los ojos del libro, más que nada, por saber qué ocurrirá a continuación, no porque sea un texto demasiado elaborado.

A lo largo de toda la novela se alterna la narración de los hechos del pasado con los del presente, lo que es de gran utilidad para el lector y aporta un interesante dinamismo a la historia. Martorell describe a los personajes siempre fiel a la misma estructura: edad, aspecto físico y características de su profesión o de su personalidad lo que, en ciertos momentos, resulta monótono y carente de importancia.

Da la impresión de tratarse de un escritor perdido en su propia obra, ya que cualquier lector que preste un poco de atención, se dará cuenta de que hay fragmentos en el libro que son absolutamente prescindibles, como los correspondientes a los pensamientos de algún personaje secundario o los rodeos innecesarios para explicar algún hecho de lo más simple. Hace pensar que incluye frases y párrafos superfluos porque sólo es capaz de rellenar con palabras y más palabras lo que debería enriquecer con nuevas ideas.

Otro error grave es el de la verosimilitud. Podemos encontrar muy poco creíble que Laura Di Mato se plantee una venganza cuando apenas tiene dieciocho años y ningún medio a su alcance para llevarla a cabo. O menos verosímil aún nos puede parecer que gran parte de lo que se propone le sale a pedir de boca. Las situaciones con falta de credibilidad son numerosas y la paciencia del lector en este sentido, sin duda, inestimable.

Un detalle más que es imposible pasar por alto es el descaro del autor al calificar el hecho de que una mujer sea lesbiana como un “defecto”. Aunque como Martorell parece no tener las ideas muy claras a la hora de escribir, es probable que su atrevimiento se deba más a un error a la hora de expresarse que a una opinión personal negativa.
Del mismo modo, cabe destacar el tratamiento impecable que el autor hace del amor, tanto en los diálogos entre los personajes como la misma narración.
En definitiva, ésta es una novela entretenida, útil para pasar unas horas de lectura absorbente, sin apenas sobresaltos y con un lenguaje que pueden entender también los niños de diez años. Una historia bonita que se lee, probablemente, con la misma facilidad que se escribió. Recomendable si un día acudes a tu librería en busca de una lectura de comprensión rápida y reflexión sencilla. Y además, con un final hasta cierto punto emocionante, pero eso sí, previsible.

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